¿Que es la inseminación?

Inseminación

Básicamente se entiende por inseminación como el inicio del proceso de fertilización. De esta manera no podrá haber fecundación sin haber habido inseminación, ya sea natural o artificial. En la inseminación artificial, por su parte, se recurre a técnicas de reproducción asistida para llevar el esperma hasta el útero mecánicamente.

Son muchas las mujeres que deciden someterse al proceso de inseminación con la utilización de muestras obtenidas ya sea de su pareja o de un donante.

Riesgos

La inseminación artificial es un proceso que no provoca mayores consecuencias a nivel médico, sin embargo, existen algunos factores que hay que tomar en cuenta antes de decidirse a realizarlo:

La estimulación ovárica por ejemplo, técnica utilizada previamente puede tener una respuesta orgánica excesiva pudiendo originar embarazos múltiples o síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO) con las consecuencias que esto conlleva leves o graves.

En el procedimiento de inseminación se pueden sufrir las siguientes situaciones riesgosas: infecciones en la pelvis o en la vagina, alergia hacia algún elemento del proceso de lavado del semen; respuesta inmunológica negativa hacia el semen cuando la mujer es alérgica al mismo.

En cuanto al embarazo, si se realiza por el método de inseminación artificial hay un 20 o 22 por ciento de probabilidad de que ocurra un aborto espontáneo y, un 4 por ciento de que el embarazo se ubique fuera del útero contra el 0,8 por ciento  que es la tasa de este problema en un embarazo natural.

Cuándo se Emplea la Inseminación Artificial

La inseminación artificial es una de las técnicas de la reproducción asistida que se caracteriza por utilizar un procedimiento sencillo realizado regularmente en el mismo consultorio del especialista. Sin embargo, es recomendable precisar en qué casos se puede emplear:

  1. Cuando existe algún problema de ovulación.
  2. Mujeres que tengan endometriosis de tipo leve.
  3. Casos en que haya un tipo leve de infertilidad en el hombre o su semen sea de mala calidad. En este caso, la inseminación ayudará a que mejore la calidad del semen y pueda llevarse a cabo el proceso de fecundación.
  4. Cuando todavía no haya un diagnóstico preciso del origen de la infertilidad, se suele elegir la opción de inseminación artificial.

Procedimiento

El procedimiento para una inseminación artificial se puede esbozar en este sencillo esquema de tres fases:

  1. Hay que estimular el proceso de ovulación. Esto se hace administrando pequeñas dosis de hormona gonadotropina. Aquí se debe controlar el ciclo ovárico a través de ecografías y estudios de maduración folicular.
  2. Se debe preparar el semen para lo cual el cónyuge o donante deben someterse un período de abstinencia sexual por 3 a 5 días. Se recoge la muestra y se seleccionan los espermatozoides más aptos.
  3. Esta fase corresponde a la inseminación en sí. Comienza inyectándole a la mujer la hormona hSG para que ovule. Según la inyección de hormona administrada y el tipo de inseminación, puede haber dos clases: la que se hace en dos partes y, la otra en un solo día.